He vivido muertes, sin haber perdido vidas..
He sentido la muerte a espaldas mías..
He tenido esos segundos de vida extinguida,
el corazón congelado y las lagrimas partidas.
Los músculos se contraen, se dilatan las pupilas
y una daga por la espalda se siembra en las costillas.
Es miedo, no muerte,
que te frena así, de repente
y las palabras no salen,
se pierden entre lengua y saliva
como un beso amargo de lenta despedida,
un abrazo dividido,
un resplandor dormido,
apagado como ceniza en cenicero partido.
Y tus manos de árbol se transforman en raíz.
El agua, el cielo, el viento,
todo se ve tan gris.
Confundido mi pensamiento,
sin querer te pienso, te siento,
cimiento, aliento de cemento,
pesado como la cruz,
terrible como un soldado armado, sin temor ni piedad, buscando muerte en jardines de tulipanes naranjos, jirafas rojas y escarabajos rosados.
Me fui a la mierda pensando en el cielo, en cuántas estrellas podrá sostener tu pelo.. Cuántos pétalos derrama la flor antes de que muera.. Cuál es el principio y el fin de la tierra..
Los escarabajos rosados me consumen la mente, entre tanta gente, buscan rebelión, me piden por favor que los deje dibujar mandalas con la ceniza de un incienso, quemar tabaco sin prenderlo, extinguir los fuegos fatuos del infierno.
Quieren llevarme,secuestrarme, en un maldito descenso, caminos de tierra, calles sin nombre, cordilleras que se derriten bajo la luz del sol que amanece. Despierta, la ciudad, aúlla sin parar, pidiendo sangre, llorando por venganza, poniendo en la balanza las piedras y las lanzas. Los escarabajitos se unen, rezan por un final feliz, quieren domesticarme, con traje de un príncipe niño.. Y se confunden porque tengo el pelo naranjo y cola inquieta, me quieren poner bigotes y regalarme una rosa.
Quizá funcione. Es lo más probable.