Caminando entre calles grises, buscando el ritmo perfecto, voy y me mantengo, siempre en pie. Me siento golpeada, abatida, por los golpes de tu silencio, de tus palabras ausentes; camino con los brazos llenos de moretones a causa de tus golpes. Te lo he dicho una y mil veces, tu ausencia me duele, me hiere, me tortura y me enloquece. Estoy crucificada, atada, con los ojos reventados de tanto llorar. Estoy amarrada, pero no es tu culpa, es la mía, y bien yo lo sabía antes de que los eventos se atrevieran a suceder. Siempre tuve miedo, este maldito miedo, de que las cosas ocurrieran tal cual ocurren ahora; como nunca, como siempre. Camino con los pies descalzos, buscando el ritmo perfecto, no en tus caderas ni en las mías, y no sé quien la culpa tenía, lo único que sé es que tu silencio me abate, me embiste como toro a torero, y caigo.. Caigo, porque el torero siempre es el culpable, porque yo sola me ofrecí para jugar contigo, porque yo sola me metí a la arena a molestarte, ahora si me embistes, si me abates, no es tu culpa, es la mía. Mujeres gigantes, con manos grandes, con ojos grandes, con bocas grandes; me invitan a jugar, a caminar a su lado, a fumarnos un cigarrillo juntas en el baño con las patas abiertas. Todo se vuelve tan confuso cuando tu te pierdes y yo me encuentro con otra gente. Cuando entre la neblina me encuentro con la sonrisa cicatrizada, caminando siempre descalza, desnuda, tan frágil y solo para él, sólo por ese momento, ese maldito encuentro entre arena y mar. Me pierdo en su infinitud salada, en sus ojos color miel, en ese sabor a arena, fresco, tan fresco, sólo como él. Sigo en pie, sin ti, si ellas, sin él; no creas que voy a caer, no, no me verás caer ni por ti, ni por ellas, ni por él. Bien sabía yo que al rendirme a los placeres del alcohol, al caer en este juego etílico me tenía que saber mantener en pie, ceder a tentaciones, pero nunca en amores -no te enamores-, eso ya me lo prometí, sigo en pie. Y al parecer este ritmo nuevo, con sabor a Brasil, tiene más que ver conmigo de lo que yo me imaginaba, no hablo de encontrar mi ritmo perfecto, pero al menos encontré uno que me acompañe por el momento, ya que en este tiempo se está haciendo difícil caminar. Camino, escucho, las sombras en las calles, la neblina densa y el olor a humedad; hace tanto frío aquí que hasta los cigarrillos ya encendidos se apagan. El ambiente es hostil, no somos bienvenidos, caminar descalza por aquí es profanar tierra sagrada.. Y me siento perdida, sola en este lugar desconocido, del que empiezo a disfrutar, profanarlo es mucho más que simplemente pisarlo, es necesario desarrollar más de una habilidad para poder disfrutarlo, entre ellas esculpamos el amor. Me siento en una esquina, con los ojos vendados, todo en mi cuerpo grita represión, todo en mi cuerpo grita cansancio, me hace falta espacio entre tanta palabra para poder gritar, para poder llorar tranquila, sin arrepentimientos ni falta de canciones, porque el sonido envuelve y protege incluso en las peores ocasiones. Te necesito, necesito un ritmo que vaya con mi andar, que sigas mis paso, que me tome la mano y me ayude a avanzar. Te necesito sonido, entre calles grises ayúdame a caminar, golpeada, maltratada por el silencio de tus palabras sin voz, por el huracán de tus pestañas siniestras, por tus manos malditas, por mi piel escondida, tapada en escarabajos que huyen de la sal.
domingo, 30 de mayo de 2010
domingo, 23 de mayo de 2010
100 -para vos-
Se encienden las ideas, al momento de besar sus labios verdes, al momento de tomar sus manos de árbol entre las mías, al amarrarme a su pecho inundado.
Salí a pasear, a caminar entre jirafas, por un camino rojo infinito, que me llevaba a la ventana de tu casa. Necesitaba verte, tu sonrisa de jengibre, tu aroma a arena, fresco, tan fresco.. Salí a pasear entre jirafas, sin saber que en el camino los escarabajos rosados, con sus patitas infinitas, tratarían de detenerme.
Frente a ti, lo recuerdo bien, te miré mientras el sol se escondía en tus ojos. Frente a ti, separados tu y yo por un mar con sabor a vinagre, tan amargo como este sentimiento de quererte y no poder tenerte. Separados, tratando de descifrar el universo que se esconde tras nuestras pupilas, intentando avanzar, con las alas abiertas.. Caída libre.
Pelear con los escarabajos y esperar ganarles suena tan ilógico como querer saltar este muro de barro con las piernas juntas y los ojos cerrados. Veo mil obstáculos para poder alcanzarte, para poder guardarte en mis brazos de lagartija, para encender mis ideas y mi sangre fría con el calor de tu sonrisa. Me haces arder con tu fuego, con el palpitar de tu sonrisa infantil.
Tu voz es etérea y volátil, con efectos etílicos en mi paladar. Al oírte cerca me embriago; al verte hablar sin olerte me desespero.. Eres mi peor adicción. Si fueras un cigarro, te afirmaría entre mis dedos, te encendería con la lengua y te fumaría hasta acabar. No te dejaría respirar, no te dejaría escapar.. Sólo si pudiera tenerte entre mis dedos.
Los escarabajitos rosados nos separan, un muro, un mar y el silencio inmenso que se cruza entre nosotros cada vez que nos miramos. Silencio perfecto al oírte parpadear, tratando de esconder los pensamientos impuros que te repletan la cabeza; silencio ensordecedor al oír tu piel palpitar sobre la mía, separados por la marea amarga del miedo.
A veces me pregunto si es que yo también tengo tres pares de patas -al igual que los rosados malvados-, que las uso como camisa de fuerza para contenerme, para controlarme cuando estoy a tu lado. Que si no las tuviera probablemente saltaría a tu regazo, cual gato mañoso, apoderándome de tus piernas para no dejarte caminar si no me llevas a tu lado.
Me rindo, me confieso camaleón enamorado. Me pintaré la piel del color que tu quieras, sólo si me prometes dejarte ser pintado. No perdamos la posibilidad de manejar esta ciudad, de iluminarla con tu piel, con tus ojos color miel..
viernes, 21 de mayo de 2010
O.o
Sí, sí.. Recuerdo bien que estoy demasiado ocupada "haciendo otras cosas" para escribir acá. La verdad es que con tooodo lo que he hecho últimamente, la opción más sabia hubiese sido encerrarme aquí y escribir hasta que se me pase un poco la locura y deje de mandarme tantas cagás.
No puedo decir que me arrepiento de los dolores de cabeza, la sed crónica, el olor a cantina de mi ropa y todos los sentimientos de arrepentimiento que me han rodeado estos días. No me arrepiento de no arrepenetirme, por el contrario, me gusta porque me siento menos presionada.. Pero a la vez no deja de pensar en qué tipo de consecuencias voy a tener que enfrentar en un futuro próximo o lejano, da lo mismo.
Cuándo voy a aprender a decir no? Cuándo mi cabecita va a actuar más rápido que mi cuerpo, para detenerme en el momento preciso? Repito, no me arrepiento, pero hoy tengo miedo y un poquito de pena, y es que no sé cómo voy a empezar esta semana -otra vez, la maldita típica rutina-y cómo chucha voy a terminar el semestre, pensando en que ahí se va a aligerar la carga de mis sufrimientos.
Ya estoy dudando y me siento media masoquista, me encanta sufrir y soy excelente metiéndome en problemas de todo tipo, para que hablar de mi no-habilidad para evitar situaciones complicadas que tienen poca solución. A veces yo misma me impresiono de mi locura, de mi falta de recato y moderación, de mi hambre de excesos; pensando que yo creía ser cuerda y ordenada.. Toda una señorita, JA!
La verdad es que mi teoría de que estaba como bestia enjaulada es completamente cierta y acertada. El problema es que no sé cuánto dura este síndrome ni si los síntomas pueden empeorar con el tiempo -lo cual es bastante preocupante-. No sé qué cresta va a pasar.. Y no sé si quiero saber!
domingo, 9 de mayo de 2010
el primer día
El día se iluminó cuando comenzó a sonar la canción favorita -bajo un cielo celeste completamente abierto- y un picaflor besaba a las flores, con aleteo de vendaval, desgarrador e imponente.
Interpretar los símbolos es una tarea difícil, sobretodo cuando estás tan expectante por el ansia de la revolución. Interpretar símbolos es difícil, cuando el pecho está exaltado, la respiración agitada a causa del amor. Recuerdo bien esa mirada perdida en un punto fijo, el parpadeo lento, intentando alargar los minutos con las pestañas.. La sonrisa inevitable, inescondible.
El primer día también puede ser el último; aquel donde comenzamos a creer y a sentir en las puntas de los dedos un cosquilleo que nos llama a hacer más, a creer en algo, en alguien. Y no hablo de dios, de religión ni de fe; es creer por creer, en las personas, en que mañana será otro día, con cielo abierto o cerrado da igual.
Cuando las semanas pasan tan rápidas, cuando las horas se van - a pesar de que no lo queramos- el tiempo parece ser lo único tangible dentro de tanta confusión. La canción, el beso, la mirada, una sonrisa.. Estallidos de luz, explosión de tiempo dentro de un espacio indescriptible, sólo entre tu y yo, incomprensibles para quien está al lado, para quien vive con miedo y restringe cada paso.
El primer día, ese donde comenzamos a vivir sin restricciones, exponiéndose a situaciones donde podamos enfrentar nuestros miedos, donde perdemos la cabeza por culpa de la adrenalina, haciendo cosas que siempre deseamos y que hasta ahora no habíamos podido hacer. Pararse frente a un abismo y dejarse caer, sin temor a las alturas ni a la caída.. Es el primer día, comienza a creer.
Cuántas personas mueren arrepentidas? Cuántos han hecho todo lo que desean? El miedo a la muerte seguramente proviene de la cobardía, del exceso de cautela, que finalmente los convierte en esclavos de sus propias cadenas. El hábito de vivir sin vivir, mirando siempre a ambos lados, asegurando siempre un paso atrás. No, hoy no.
El cielo está abierto, completamente, sólo para mi. Hoy no pienso en pasos atrás, hoy (el primer día después de cuatro semanas) sólo pienso en seguir adelante. Interpretar los símbolos es complicado, sobretodo cuando te distraes con el parpadeo lento y la respiración exaltada. Pero los símbolos están, allá afuera, esperando a ser descifrados a pesar de todas las distracciones, siempre están igual que yo, esperando a ser interpretada dentro de tantos distractores.
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