lunes, 23 de febrero de 2009

I.Can't.Face.This.Life.Alone [sálvame]

Incluso a través del vidrio se podía percibir su mirada desgarradora. La luz fría del invierno que por obligación tenemos que superar le iluminaba sus ojos pálidos y sin expresión. La cabeza inclinada mirando hacia el exterior daba la ilusión de estar mirando a un lirio marchito entregándose dulcemente a la muerte.

Sus ojos débiles eran una fotografía externa de todo lo que sufría su corazón cansado de tanto andar. Sus manos eran simples, no había nada que las diferenciara de cualquier otro par de manos que yo hubiese visto en cualquier lugar del mundo jamás. Tal cual una imagen repetida.

Una mueca de dolor le contrajo la cara,  mientras yo la observaba congelando el frío para recordar exactamente todos sus detalles, y su boca se abrio lentamente hasta dejar escapar un leve grito de dolor.. de tristeza, desesperanza, rencor..

Estaba tan segura de que era tan común como cualquier otra mujer de este mundo. Llena de debilidades, escualida de virtudes. Se sentía sola.. Se sentía sola dentro de un mundo lleno de amor, lleno de algodón dulce, árboles gigantes y agua cristalina.

Repentinamente con sus ojos llenos de lágrimas me miró a los mios. No pude evitar el escalofrío en mi espalda y mis manos crispadas de frío comenzaron a sudar.. Sacudí la cabeza y  me encontré con mis ojos húmedecidos por las lágrimas y su reflejo, pálida al igual que mis ojos, con poca fuerza para seguir..

MIre hacia atrás a través del espejo y no pude evitar las palabras. Te pedi una vez más que te quedaras, que no puedo enfrentar esta vida sola.

sábado, 21 de febrero de 2009

[ÉL]

Él tomó un cigarrillo entre sus dedos ajados por lo años. Mientras, miraba como los perros jugaban en el pasto.
Los recuerdos de cuando fue un niño alegre ya estaban prácticamente borrados de su cabeza. Con dificultad logró esbozar el rostro de los amigos con quienes jugaba horas y horas hasta que el sol se escondiera. Con más rabia que nostalgia apresuró sus pensamientos para pasar a otro tema menos complicado y más claro.
Rápidamente recorrió su larga vida en pocos minutos. Su primer regalo de navidad, su primer beso, su primer cigarro, su primer polvo -bien revolcado al lado de los caballos, agitados por la calentura- su primera esposa.. la segunda, tercera y cuarta también; su primer engaño -y todos los que le siguieron-, su primer auto, su casa, sus mascotas, sus hijos e hijas, sus nietos y nietas..
Y fácilmente pudo discernir cuáles eran los más importantes.
El primer cigarro no fue el más importante, pero sin duda el mejor. El temor de ser descubierto, el olor que lo perseguía incluso antes de encenderlo, el estómago apretado y la garganta jugosa de tanto pensar.. Mientras la luz del fuego encendiendo el cigarro hizo resplandecer sus ojos, imaginó por un minuto que este sería su compañero de la vida.
Al aspirar el cigarrillo por primera vez sintió como el humo le destrozaba la garganta ahora áspera. Fue como si hubiese tragado un puñado de arena de playa expuesta al sol durante todo el día. Ardiente, esclavizante, la tentación pecaminosa de principio a fin.
De a poco la sensación se volvió más agradable.. Miró al cielo, nublado, y la luna media escondida bailaba frente a sus ojos. Ese vaivén, producto del primer cigarrillo, fue la única experiencia de su vida que no pudo repetir
-Mierda!- Se le escapó de la boca ahumada. Mientras recordaba se había olvidado del cigarro encendido que recién le había quemado los labios. Tiró la colilla al suelo y la pisó con tristeza.
LLamó a una señorita sentada a unos metros de él que lo observaba con cara maliciosa, le mostró el contenido de su billetera y se encaminaron a un motel cercano.
En el camino, él pensó que toda su vida había sido un millón de horas malgastadas y prestadas. Por lo mismo creyó conveniente por última vez tomar prestado un poco de amor y luego una cama prestada para morir desde ese minuto y para siempre en paz.

viernes, 13 de febrero de 2009

.estrellas.

Ella caminó bajo un cielo lleno de estrellas, se preguntó, un millón de veces, por qué no encontraba las palabras que solía reventarle los dientes por su impaciencia.
Una lluvia fina comenzó a bajar lentamente, le cayó en la cara, sobre los brazos decubiertos y, de a poco, fue fundiendose con ella en dulce juego.
Por un momento sintió que subía por la lluvia que caía. Se sintió eterna, dipersa en mil cristales que explotaban en incandescente luz.
Sintió que caía dentro de cada gota de agua. Insignificante y repetida. Tan común como cualquier otra, resbalándose en los brazos de alguna persona, cual parásito.
De un momento a otro no se sintió más. Sus pensamientos, sus sueños se destruyeron y por fin comprendió que lo mejor era aceptar la verdad.
Él se había ido, y para no volver nunca más. Derramar todas las lágrimas mientras le alcanzara la vida no lo haría vover. Tratando de encontrar en la lluvia su antiguo aroma y sus caricias era sólo tiempo perdido...
Cruel realidad.

domingo, 8 de febrero de 2009

Esperar /2007/

La espera desgasta y cansa.. Consume las ideas y los cigarros. También mata neuronas y te hace perder el tiempo de una manera increíble, perpetua y definitiva.
El tiempo es un estorbo para los enamorados. Y para los que tienen el corazón roto es otra desilusión más que agregar a su repertorio de canciones lacrimógenas con lamentos graves.
Esperar te mata las ansias, el deseo y sobretodo las esperanzas. Esperar sin tener nada que esperar te disuelve y a veces te absuelve de algunos pecados. Para cierta gente que carga con la culpa la espera es sinónimo de liberación. Claro, siempre y cuando la espera vaya recargada de sufrmientos y desolación.
La espera a mi me hace comer chocolates, botar una que otra lágrima e incluso quedar ebria. la esepra me consume a mi tal cual yo consumo cigarros a la velocidad de la luz mientras espero. Y para pasar rápido el tiempo trato de hacer algo. La espera es la culpable de todos mis males, de noches amargas, de mañanas frustrantes, de estupideces que sólo yo puedo cometer, de donar mi sangre, perforar mi piel y de perder la noción de espacio y tiempo.
Qué más me queda por esperar? Qué más por esperar si he esperado hasta que el tiempo retroceda y todos caminemos para atrás en slow motion? Sin duda hay cosas de las que no me arrepiento en todo el transcurso del proceso de esperamiento esperado y desesperanzador..
Lo peor? Es haber esperado y seguir esperando.

miércoles, 4 de febrero de 2009

[Espera] /2007/

Hundió la cabeza en el agua y ciento once veces proclamó su nombre bajo el mar. No le sirvió de nada enloquecer hasta que quedó mudo.
Esperó sentado bajo un árbol. Esperó sentado, desesperado, desesperanzado; con el cuaderno en su regazo y un lápiz inútil en las manos. Y es que ya no le quedaban más ideas que un simple recuerdo estirado, idealizado, metamorfoseado y romántico.
Los minutos pasaron y se venció mirándola a los ojos cuando ella traspasó el umbral de la puerta, sumándole pasos a la lejanía. Le vio los ojos, le oyó la voz, le olió su aroma, en sus manos la piel de ella y en su boca el sabor amargo.
En 5 minutos y 27 segundos volvió a enloquecer, dentro de la pena y la cordura. Una vez más rogó que le disparara, que le volara el cerebro con el simple roce de un beso a medio morir.
Así espera todo el día, hasta que ella lo ve y se acerca lento, siempre interrumpida, mirándolo a los ojos y con un cigarro en la mano, absorbiéndolo con su mirada, hasta que está lo suficientemente cerca como para dejarlo descerebrado, pero aún así medio vivo.
-Espera tú,- susurró entre dientes- espera a que te llame despierto, en sueños, espera, hasta que desfragmentes tu soledad en mi mundo y en tu mundo mi locura.
Se abrió las manos, se abrió los ojos, se abrió los oídos, se abrió la boca. Y en su ausencia, quedó ciego, sordo, manco y mudo. En su ausencia quedó sujeto al vacío de su cuerpo y a una estela de su aroma. En su ausencia llenó el espacio con esperanzas desesperadas y un cigarro entre los dedos siempre a medio morir.