después de tanto tiempo, Pedro,
y hoy desperté con sabor a él,
en los labios, en el cuerpo,
porque lo pensé antes de dormir
y recordé que no lo puedo dejar ir,
no se puede ir así como así..
las tardes, las noches,
las mañanas y el mediodía,
nuestras comidas
nuestros alcoholes,
todo lo que nos unía,
mil cigarros, todos encendidos,
entre mis labios ahora tan vacíos;
las risas, los llantos,
los abrazos musicalizados,
las caricias sin quebranto,
los besos.. no lo he olvidado..
las heridas, Pedro,
no se muestran al viento,
todas abiertas, van sangrantes
junto a su recuerdo;
después de tanto bailar,
después de tanto callar,
porque el silencio nos hizo fuertes
y nuestra complicidad fue sólo suerte
y aprendimos juntos a vivir solos,
con la suerte escrita
de mi deceso y su partida,
Pedro, cómo duele su ausencia,
el silencio de su risa,
sus palabras dormidas..
después de tanto tiempo,
protegiendo su recuerdo,
qué inútil es tratar de olvidar..