martes, 30 de noviembre de 2010

después

qué inútil es tratar de olvidar,
después de tanto tiempo, Pedro,
y hoy desperté con sabor a él,
en los labios, en el cuerpo,
porque lo pensé antes de dormir
y recordé que no lo puedo dejar ir,
no se puede ir así como así..
las tardes, las noches,
las mañanas y el mediodía,
nuestras comidas
nuestros alcoholes,
todo lo que nos unía,
mil cigarros, todos encendidos,
entre mis labios ahora tan vacíos;
las risas, los llantos,
los abrazos musicalizados,
las caricias sin quebranto,
los besos.. no lo he olvidado..
las heridas, Pedro,
no se muestran al viento,
todas abiertas, van sangrantes
junto a su recuerdo;
después de tanto bailar,
después de tanto callar,
porque el silencio nos hizo fuertes
y nuestra complicidad fue sólo suerte
y aprendimos juntos a vivir solos,
con la suerte escrita
de mi deceso y su partida,
Pedro, cómo duele su ausencia,
el silencio de su risa,
sus palabras dormidas..
después de tanto tiempo,
protegiendo su recuerdo,
qué inútil es tratar de olvidar..

sábado, 20 de noviembre de 2010

vietnamese-mente

Es tan extraño saber que ahí afuera alguien está deseando, anhelando, esperando lo mismo que espero yo.. Es desagradable, pero a la vez es reconfortante saber que alguien más comparte impacientemente tu mismo sufrimiento, desesperación.
Curiosamente, la vida pocas veces me ha concedido lo que necesito, a pesar de que frecuentemente obtengo lo que quiero.. Y no sé si es coincidencia que llegado el momento siempre creo necesitar algo justamente cuando me doy cuenta que no lo puedo tener.
Definitivamente soy la reina de los africanos que baila entremedio de las patas de los elefantes, tengo un imán impregnado en toda la piel que atrae problemas.. Quizá es ese gustito a la adrenalina, a saber que en cualquier momento mis acciones pueden destrozarme, lo que me hace tan desgraciadamente complicada..
O es quizá esa valentía vietnamita que siempre me obliga a enfrentar problemas, a no evitarlos.. Y si no los tengo, me los busco. Es probablemente mi manía, mi personalidad autodestructiva, quien me impulsa a siempre llevar todo al límite, a intentar perderle el miedo a todo, a meterme en problemas -que podría evitar fácilmente- para hacer todo más emocionante.

Este pasatiempo dejó de ser algo temporáneo y se transformó en un estilo de vida, arriesgado, sin sentido, incluso estúpido.. Pero nadie puede negar que es entretenido.. :)

jueves, 18 de noviembre de 2010

el miedo

Afuera las jirafas verdes bailan, con sus manchas manchadas me gritan, quieren que me una a su movimiento frenético, cuerpos gigantes desdoblándose a la luz de la luna. Descubro entre sus patas que hay cráneos aplastados, huesos astillados, semicamuflados por el pasto y la tierra. La esfera del cielo es azul. Escarabajos rosados de lenguas viperinas, todos me llaman, me buscan, y yo trato de encerrarme dentro de mi locura, bendita cordura, que me obliga a oírlos dentro de mi país. El muerto tuerto canta, con un pandero en la mano, con una pata de palo, con el otro tobillo encadenado a esta fiesta espléndida de amor y pasión. Cuando las estrellas se estiren, tu podrás subir. Yo no pido permiso, no me quiero unir. Espero sentada en una cama junto a una estrella de mar gigante que succiona mi cara con sus ventosas, me pide rencor, me ruega porque quiere sentir dolor, pero me niego, se que una vez es suficiente para caer en su juego. Mientras, las jirafas se siguen torciendo, aplastando más los cráneos y astillando más los huesos de todas las personas que se metieron entre sus piernas eternas tratando de encontrar néctar, placenta de dios. Yo las miro, incrédula, sin entender que lo que ofrecen con dulzura es una simple trampa para morir de un orgasmo sin amor. La estrella de mar sigue a mi lado, espantando con un brazo a los escarabajos que se ríen de mí y mi porfía, que se ríen de ella y su soledad. Avergonzada me cubrí la cara, y con rabia lloré por ser tan cobarde. Cuando percibo que de a poco la risita de la multitud rosada se dispersa entre la tierra a causa de un temblor. Las jirafas se quedan quietas, y se convierten en animales de barro a la luz del sol. Entre ellas, aparece una estrella gigante, brillante, con cuatro manos y cuatro pies: un pulpo de luz. Me rodea, me abraza y me abrasa con su niebla helada y levanta uno de sus pies, apuntando al cielo. Miro hacia arriba y en un instante deja su pierna de luz caer, rozando mi cara, solidificando mis lágrimas.. En un instante, y con la fuerza de una ola, las ventosas de la estrella de mar se despegan de mi cara y veo que su brazo se va desvaneciendo, muriendo, tras la luz. De la piel cortada, sangrantes salen las burbujas, reverberante su llanto, sonido ensordecedor. Mi culpa empieza a moverse dentro de mi corazón, y sus raíces se expanden a través de mis músculos, perforando mis pulmones, saliendo por mi boca y por mis manos. Verde es el color del amor. Y me convertí en árbol, anclado a esta locura y frenesí. Las jirafas, luego del impacto, se destiñeron, y su color comenzó a oler a gris pálido entremedio de sus manchas; los escarabajitos rosados crecieron robustos dentro de la tierra gracias a las burbujas sangrantes de mi estrella de mar, y ahora lucen orgullosos un par de ventosas a modo de ojos de limón y sal. El cielo se tragó al pulpo de luz, lo succionó a través de un vendaval y arrasó con todos los edificios que crecían a nuestro lado. El baile sigue, el humo, las humitas y la humedad crecen como maiz en un campo de sal, nada ha cambiado, ni siquiera la paciencia de esta soledad silente que me ancló a un lugar en el que nunca quise estar.

lunes, 11 de octubre de 2010

las puertas

Ay garganta de lata, te convertiste en acero recién forjado durante estos primeros días de octubre, mientras me salo los labios comiendo limones ácidos, que, a veces y afortunadamente, tienen el sabor añejo de las mandarinas verdes que solíamos robar de los arboles de una vecina que vivía a la vuelta de la casa.

Ay 2010, nunca pensé que ibas a llegar a esta época del año, con estos días de primavera, cuando los días de este octubre solitario se alargan como las nubes de un cielo parcialmente nublado y el sol ya no se esconde tan temprano y tenemos más horas de luz que de oscuridad.

Qué podría decir de las puertas? Nunca cierro una antes de cerrar otra, al menos no es así si yo tengo la oportunidad de elegir. Qué podría decir yo de mi? Que siempre he apostado a ganador, al igual que en las carreras de caballos, a nadie le gusta perder, eso está claro, pero pocos sabemos ganar.

En abril todo se veía tan incierto, cierto que con un futuro prometedor, pero aun así incierto.. Y todavía lo es, como siempre lo ha sido y siempre lo será; la ventaja de vivir en octubre es que ya he dejado de pensar en el futuro, para exprimir las lágrimas ácidas del presente, disfrutando el llanto y la escasa oscuridad.

Qué podría decir yo de mi? Hablar más allá de los limones, las puertas, las apuestas y las lágrimas, podría hablar del cigarro y el alcohol, de las risas mayormente vacías, los abrazos tan ansiados nunca entregados, los sueños atormentados y el tiempo que pasa volando..

Ya ves, no hay puertas completamente abiertas, y una que otra cerrada, porque las lágrimas salen ácidas como el limón con sabor a mandarina verde, afortunadamente, porque las puertas están recién forjadas igual que el acero, porque en octubre todo se confunde pero no se malinterpreta, porque las nubes se alargan igual que la espera, y el cielo es infinito en su poder y grandeza, lleno de esperanza y tontas promesas.

lunes, 4 de octubre de 2010

la vieja y el hilo

La viejita se despertó un jueves a las 2 de la mañana, con la boca seca y el alma salada. Se dio mil vueltas en su cama, enredándose con las sábanas y las frazadas, envuelta en la soledad de un jueves por la mañana. Entre tanta vuelta le dieron las 6 de la mañana, con los ojos bien abiertos, la boca seca y el alma salada.. No tenía qué hacer.

Se sentó en la cama, de manera brusca, y la poca sangre que le corría por las venas se le fue de un momento a otro a la cabeza. Los ojos se le pusieron rojos y los oídos se le taparon por culpa de la presión, por un minuto dejó de oír a los pajaritos que anunciaban un nuevo día.. La primavera había empezado hace poco y los sonidos y sabores de esta estación no hacían más que amargarla. No podía pensar en el florecer de un nuevo árbol cuando a ella se le habían desaparecido ya casi todas sus hojas.

Abrió la ventana que estaba al lado de su cama, corrió las cortinas y dejó que la luz y el frío entraran a su pieza. Olía a 6 de la mañana, la humedad, el olor a tierra mojada, la neblina que subía de a poco dejando gotas de rocío en el pasto medio muerto de su casa.. Era la hora del día que más odiaba, despertar otro día, sin haber muerto, sin dejarla descansar después de tantos años, ya no necesitaba un nuevo comienzo, otro amanecer. Así pasaba los días, detestando las mañanas, ansiando los atardeceres para ver si la muerte se la llevaba de una vez por todas, tirándola por los pies, arrastrándola fuera de su cama.

Abrió un cajón y sacó una polera vieja, apolillada y amarillenta con un estampado gastado de colores añejos. Sacó una cajita de latas, que alguna vez guardó galletas de vainilla, y de ahí una aguja media oxidada y un hilo de color café. Tomo una tira de papel y con ella le dio varias vueltas al dedo índice de la mano derecha para no clavarse con la aguja. Tomó la polera entre sus manos con arrugas que surcaban su piel y comenzó a coser.

Desde su juventud, coser había sido uno de sus pasatiempos favoritos porque, según ella, la dejaba pensar con más tranquilidad. Ahora era una tarea definitivamente más complicada ya que no veía bien y sus manos temblorosas habían perdido la agilidad que solían tener. Se acercó la polera a la cara, la olió, recordando cuánto había vivido con ella y siguió cosiendo.

De una manera u otra sentía que al coser remendaba los errores que había cometido durante su vida; no los podía borrar, obviamente, pero al menos iba parchando, tapando todo el daño que había dejado atrás. Las lágrimas comenzaron a correr solas, se le nublaron los ojos y, sin darse cuenta, atravesó la cinta de papel que le cubría el índice.. La sangre, al igual que las lágrimas, brotó profusamente a través del agujero que quedó en la tirita de papel.

Una mueca de dolor se le reflejó en la cara arrugada, pues se dio cuenta que por mucho que intentara reparar el daño que había causado, todas sus mentiras y sus engaños, no lo iba a lograr, ya era muy tarde. A esa edad ya no le quedaban fuerzas para arreglar, para poner en orden el caos que había provocado. Dejó la polera a un lado, se lamió el dedo ensangrentado y trató de volver a dormir, mirando hacia el techo blanco con las manos cruzadas en el pecho. Cerró los ojos y por fin descansó.

Trece días después la encontraron, a causa del olor de su cuerpo en descomposición. Estaba en su cama, con la ventana de la pieza abierta y en su pelo ceniciento el olor a mañana. Tenía sus manos cruzadas en el pecho y sus labios y su ojo derecho estaban cosidos con hilo café. El ojo izquierdo, sin embargo, quedó a medio coser, nunca pudo terminar de reparar todos sus errores, la muerte la tiró de los pies antes de que terminara y la obligó a morir con un ojo abierto en la hora de la mañana que más odiaba.

martes, 17 de agosto de 2010

No me pidas inocencia cuando has visto mi pecho descubierto mil veces, conoces bien los surcos que han dejado otros dedos, las huellas enmarcadas en mi piel pálida con las venas trasluciéndose como collar bajo mi cuello, mi sangre corriendo a través de ellas es el único accesorio que me puede adornar, porque en mi cuerpo no hay nada más puro, no hay nada más que se mantenga intacto a la maldad del amor.

Camino entre calles, recorridos sin principio ni fin, sorda a las palabras y a cualquier dirección que me intenten dar, no quiero saber con qué objetivo camino, sólo quiero dejarme llevar; me dejé guiar mucho tiempo por un lazarillo, que más que perro parecía cancerbero, malvado y peligroso ni siquiera me dejaba abrir los ojos para mirar.

Nuestras naturalezas no se parecen, si crecí distinta a ti, perdóname, aun así no quiero cambiar. El ritmo perfecto lo llevo en mis pasos, en mi andar y es el único que puedo seguir. Culpame de los que quieras, no voy a cambiar; deberás entender que el árbol torcido no se endereza y sólo cambia su curso cuando lo destroza un vendaval.

No me hables de amor, que mis percepciones son etéreas y se posan en uno u otro rostro con facilidad, no es la persona sino el momento en que un suspiro cruza sus labios y el encanto volátil se vuelve sólido entre sonrisas y miradas, ademanes de rituales carnales que son inevitables de negar, de rechazar. El amor, momentáneo y casual, es mi debilidad, mi gran vicio, y no lo abandonaré por tus caprichos.

Yo sólo avanzo, con los ojos bien abiertos y las piernas bien plantadas en el suelo, dispuesta a escapar, a correr en cualquier momento. Ya no estoy dispuesta a permanecer en el mismo lugar, mi estadía acá tiene fecha de vencimiento, caducidad, bailo con el viento, me entretengo, pero no voy a permanecer atada a un suspiro.. A menos que se vuelva tangible entre mis manos, en mis labios, durante el amanecer.. Sólo con magia podré ceder.

martes, 20 de julio de 2010

pull the trigger

Vamos caminando, mano a mano, el tiempo no nos espera, los segundos avanzan sin misericordia, y se llevan nuestras vidas. Me desespero, mirando hacia atrás todo lo que hemos perdido, sin solución siempre vamos más allá, dejando personas y momentos que se apilan infinitamente en un montón de recuerdos, quizá para ser olvidados, después de vividos jamás recordados, las huellas en el camino se borran con el tiempo, se desvanecen mientras las arrugas van surcando nuestra piel, vamos amasando nuestros rostros, deformados por el vendaval, apenas aferrándonos al suelo con nuestros pies descalzos.

Vamos de la mano, cambiando palabras escritas por conversaciones, palabras estiradas tras un vaso de cerveza, carcajadas estruendosas que ocultan los pesares de un corazón amargado, oscurecido, tatuado por signos, señales en el camino, situaciones que no hemos elegido vivir, que son simplemente parte de lo que nos corresponde asumir. Las heridas van sanando, con el tiempo pasando, pero las cicatrices quedan en forma de cadena o espiral, nos marcan la piel sin poder elegir el lugar donde van a quedar, a vista y paciencia de muchos o quizá ocultas bajo la capa de ropa que el invierno nos obliga a ocupar.

La vida, esta vida, se detiene frente a nosotros, y se burla frente a nuestros ojos, diciéndonos que aquí sólo estamos para acatar, somos un par de tristes soldados, defendiendo nuestros cuerpos y obedeciendo, sobrellevando la carga de todos los obstáculos que hay que pasar, arrastrándonos en el barro, semi camuflados para ver si es que es algún mal momento podemos esquivar.

No podemos elegir nuestro destino, porque el destino no existe; no podremos cosechar nada, porque nada hemos podido sembrar, es mejor sentarse y esperar a que llegue la muerte, sin hacer nada más. Las opciones que tomamos o dejamos no son nada, no sirven de nada cuando sabes que la muerte te está esperando al final del camino, cuando sabes que el tiempo borrará todos tus recuerdos, todo lo que has hecho. Basta de sentimentalismos, no seremos recordados, nuestros actos serán olvidados durante el más mínimo de nuestros descuidos, es suficiente un segundo para apretar el gatillo y ver tus sesos volar.

sábado, 26 de junio de 2010

despedida

Te dibujo lineas en las manos, antes que termine Junio o quizá mientras comienza Julio, te perderé.. Y por lo mismo te dibujo en las manos, trazo lineas en tus palmas para ver si logro juntar tu camino y el mio en un futuro no tan lejano, protegiéndome así de los golpes de este frío invierno con la tibia esperanza de que nos volveremos a ver.. Algún día.

Te sueño siempre, soñandote en sueños desvelados, confundiendo tu cara con la de alguien más familiar, mezclándote con antiguos recuerdos, fantasmas del invierno pasado; porque siempre supe, desde el primer minuto en que te vi, que te perdería y que te lloraría con la misma desazón que lloré el invierno pasado.. Y me siento tan expuesta, porque a pesar de todo lo vivido, todas las despedidas, hoy no sé cómo te diré adiós mañana, cómo te voy a dar el último beso, el último abrazo, si es que con suerte me concedes eso.

Qué tenías en los ojos, en la sonrisa esquiva, no lo puedo decir, porque nunca lo he logrado identificar con certeza, es algo que viaja en el aire y se cuela en mi nariz, pura química que me destroza los nervios, química de bomba lacrimogena que me hace llorar sin poder abrir los ojos y los labios pican, arden de dolor.. Dolor de ausencia -de la tuya-.

Te he visto sonreír, te he visto perdido en quizá qué pensamientos, te he visto apretando las mandíbulas de rabia, te he visto nervioso y te he visto.. Te he visto, te he visto, te he visto.. Mirándome, perdido en el goce de saber que me desmiembras con cada parpadear, y me vas desnudando, quitándome los ojos, los labios, los brazos; completamente expuesta, a tus pies.

No me preguntes, por favor no me preguntes, cómo voy a hacer para despedirme de ti, que ya me he desvelado noches enteras, entre sueños desvelados, diciéndote adiós. Esta es la última vez que las lineas de tus manos me permitieron mirarte, rozar tu piel, las yemas de tus dedos, estrujarte con mis brazos, desearte tanto con mi boca, aguantando las lagrimas producto de la química de tu olor, anhelandote con todo el corazón, sintiendo cómo te me escapas, te escurres como el tiempo, igual como se va esta puta vida que no me permitió otro momento a tu lado.

lunes, 7 de junio de 2010

viva!

Camino entre la gente, invisible con mi abrigo negro, el sombrero inclinado sombreándome los ojos. Mi identidad me obliga a permanecer silente, soy un asesino despiadado, pero consciente. Camino con pasos largos, zancadas, rápida y silenciosa, ágil, como una sombra que se esconde en el alero de los grandes edificios producto de la civilización.

Con una sonrisa burlesca te miro, los observo, con la mirada esquiva de ustedes me burlo en mi pensamiento. Me miran y pueden pensar que estoy loca, lo que piensen de mi no me importa, mis motivos son más fuertes que sus palabras labradas en miedo, en cobardía. Me has de preguntar si te conocía, pero no una respuesta te mereces, si te olvidas de mi rostro mejor no te acerques, te voy a devorar con mis dientes.

Soy poderosa dentro de sus corazones, latente en los puños levantados, en el canto exaltado. Vivo en el sudor del obrero, en el lamento del oprimido, en el canto del viajero, en la palabra del mendigo. Me alimento de sus gritos, mas no soy parásito, sólo saco lo mejor de ustedes para hacerlos crecer grandes y fuertes, todos unidos como una gran masa con movimiento de mar, impenetrable e incontenible, hundiendo barcos de progreso con nuestro andar, oleaje de igualdad.

Me has de ver, crucificada, desnuda y con los pezones perforados. Me verás sangrar hasta que la vida se me escape por los labios, en un suspiro vago; pero siempre viviré, a través de los años, en el vientre fecundado, porque lo que hemos sembrado con los pies embarrados, con las manos sucias y la frente perlada ha de ser la tierra fértil que cobije nuestro ideal. Viviré eternamente, entre corazones jóvenes y mentes sabias, muchas veces camuflada pero nunca escondida ni avergonzada, son todas tácticas de nuestro humor; viviré en ti, y en medio de las manos entrelazadas de amantes febriles que vibran con mi ritmo escuchando una canción mientras hacen el amor.

Soy la Revolución.

miércoles, 2 de junio de 2010

el caminar

Es una procesión lenta y fría. Camina temprano en la mañana, la neblina se mezcla con el rocío, se le humedecen las manos, las gotas de agua le adornan los dedos, mientras sujeta entre ellos una corona de margaritas, los pétalos blancos, también húmedos, caen lacios, mustios, mirando hacia abajo el camino que va quedando atrás.

La procesión es lenta, en la fría mañana, no hay pasos para atrás. Ella avanza, descalza, con el vestido blanco rozando el suelo, el pasto fresco y la tierra triste. Los arboles la abrazan, la cobijan, la protegen de este frío invierno, tronchados, también lánguidos. Ya nadie tiene fuerza para mirar al cielo.

El caminar, el andar, es pesado, las piernas van ondeando, nadando entre la neblina. Todo es lento, angustiado, de miedo congelado. Las plantas de los pies van escribiendo en la tierra los lamentos de toda una vida, las huellas son nuestra sagrada escritura, la historia de nuestras vidas, de nuestras penas y nuestras risas, las lagrimas aguadas, las carcajadas abrasadas.

Fue suficiente un parpadear, el movimiento de sus pestañas eternas, para desatar un vendaval y una tormenta. Las nubes rugieron allá arriba, de cara a la tierra triste, y se desató la lluvia, el infierno de los desvalidos, y comenzó a caer el agua con siniestra copiosidad.

Su pelo naranjo, de fuego, se oscureció a un rojo brasas de infierno fruto de cerezo, mojado hasta las puntas, completamente se apagó. Una que otra flor de la corona se cayó, mientras el vestido se transparentaba, pegándose a su cuerpo maltratado por el amor y el cansancio. La neblina se comenzó a levantar, y ya le estaba devorando las rodillas, los muslos, hambrienta subía por su cuerpo. Nada más quedaba por hacer.

Apuró el paso, comenzó a correr desesperada. Los pies descalzos se le confundían en el barro, en algún momento, eventualmente, tendría que caer. Llegó a un claro, donde el pasto se acababa y después de un paso en falso comenzó a caer. El barro, con fauces de lobo hambriento, la trago desde los tobillos hasta la garganta. Trató de salvar la corona de margaritas, pero ya era inevitable. Los arboles estiraron sus ramas, intentando salvarla, pero no, hacer otro intento era sencillamente perder más fuerzas.

Ya dentro de la tierra triste, acostada y rodeada de escarabajitos y gusanos, cerró los ojos, por fin podría descansar luego de esta carrera. Sobre su vientre recostó la corona y en ella sus manos cruzadas en forma de paloma cansada. Estiro los pies, y con sus dedos apretó la tierra, por última vez. Una lágrima rodó y se coló en su oreja, la escuchó andar por su piel hasta que se esfumó y sus labios secos soltaron el último suspiro, el más desgarrador e impotente.. Era muy temprano para morir.

Días después de haber desaparecido, todos entendieron que el bosque la había convencido, la había engañado. Ya llevaba una semana escapándose de la muerte, corriendo desesperada en la ciudad, nadando en el mar y finalmente perdida con su caminar lento y pesado dentro del bosque. Ni los arboles, ni la neblina fueron capaces de esconderla. La muerte es inevitable, insolente e injusta, llega en el momento que quiere llegar, sin preguntarnos cuánto nos falta por bailar.

domingo, 30 de mayo de 2010

À Procura Da Batida Perfeita

Caminando entre calles grises, buscando el ritmo perfecto, voy y me mantengo, siempre en pie. Me siento golpeada, abatida, por los golpes de tu silencio, de tus palabras ausentes; camino con los brazos llenos de moretones a causa de tus golpes. Te lo he dicho una y mil veces, tu ausencia me duele, me hiere, me tortura y me enloquece. Estoy crucificada, atada, con los ojos reventados de tanto llorar. Estoy amarrada, pero no es tu culpa, es la mía, y bien yo lo sabía antes de que los eventos se atrevieran a suceder. Siempre tuve miedo, este maldito miedo, de que las cosas ocurrieran tal cual ocurren ahora; como nunca, como siempre. Camino con los pies descalzos, buscando el ritmo perfecto, no en tus caderas ni en las mías, y no sé quien la culpa tenía, lo único que sé es que tu silencio me abate, me embiste como toro a torero, y caigo.. Caigo, porque el torero siempre es el culpable, porque yo sola me ofrecí para jugar contigo, porque yo sola me metí a la arena a molestarte, ahora si me embistes, si me abates, no es tu culpa, es la mía. Mujeres gigantes, con manos grandes, con ojos grandes, con bocas grandes; me invitan a jugar, a caminar a su lado, a fumarnos un cigarrillo juntas en el baño con las patas abiertas. Todo se vuelve tan confuso cuando tu te pierdes y yo me encuentro con otra gente. Cuando entre la neblina me encuentro con la sonrisa cicatrizada, caminando siempre descalza, desnuda, tan frágil y solo para él, sólo por ese momento, ese maldito encuentro entre arena y mar. Me pierdo en su infinitud salada, en sus ojos color miel, en ese sabor a arena, fresco, tan fresco, sólo como él. Sigo en pie, sin ti, si ellas, sin él; no creas que voy a caer, no, no me verás caer ni por ti, ni por ellas, ni por él. Bien sabía yo que al rendirme a los placeres del alcohol, al caer en este juego etílico me tenía que saber mantener en pie, ceder a tentaciones, pero nunca en amores -no te enamores-, eso ya me lo prometí, sigo en pie. Y al parecer este ritmo nuevo, con sabor a Brasil, tiene más que ver conmigo de lo que yo me imaginaba, no hablo de encontrar mi ritmo perfecto, pero al menos encontré uno que me acompañe por el momento, ya que en este tiempo se está haciendo difícil caminar. Camino, escucho, las sombras en las calles, la neblina densa y el olor a humedad; hace tanto frío aquí que hasta los cigarrillos ya encendidos se apagan. El ambiente es hostil, no somos bienvenidos, caminar descalza por aquí es profanar tierra sagrada.. Y me siento perdida, sola en este lugar desconocido, del que empiezo a disfrutar, profanarlo es mucho más que simplemente pisarlo, es necesario desarrollar más de una habilidad para poder disfrutarlo, entre ellas esculpamos el amor. Me siento en una esquina, con los ojos vendados, todo en mi cuerpo grita represión, todo en mi cuerpo grita cansancio, me hace falta espacio entre tanta palabra para poder gritar, para poder llorar tranquila, sin arrepentimientos ni falta de canciones, porque el sonido envuelve y protege incluso en las peores ocasiones. Te necesito, necesito un ritmo que vaya con mi andar, que sigas mis paso, que me tome la mano y me ayude a avanzar. Te necesito sonido, entre calles grises ayúdame a caminar, golpeada, maltratada por el silencio de tus palabras sin voz, por el huracán de tus pestañas siniestras, por tus manos malditas, por mi piel escondida, tapada en escarabajos que huyen de la sal.

domingo, 23 de mayo de 2010

100 -para vos-

Se encienden las ideas, al momento de besar sus labios verdes, al momento de tomar sus manos de árbol entre las mías, al amarrarme a su pecho inundado.

Salí a pasear, a caminar entre jirafas, por un camino rojo infinito, que me llevaba a la ventana de tu casa. Necesitaba verte, tu sonrisa de jengibre, tu aroma a arena, fresco, tan fresco.. Salí a pasear entre jirafas, sin saber que en el camino los escarabajos rosados, con sus patitas infinitas, tratarían de detenerme.

Frente a ti, lo recuerdo bien, te miré mientras el sol se escondía en tus ojos. Frente a ti, separados tu y yo por un mar con sabor a vinagre, tan amargo como este sentimiento de quererte y no poder tenerte. Separados, tratando de descifrar el universo que se esconde tras nuestras pupilas, intentando avanzar, con las alas abiertas.. Caída libre.

Pelear con los escarabajos y esperar ganarles suena tan ilógico como querer saltar este muro de barro con las piernas juntas y los ojos cerrados. Veo mil obstáculos para poder alcanzarte, para poder guardarte en mis brazos de lagartija, para encender mis ideas y mi sangre fría con el calor de tu sonrisa. Me haces arder con tu fuego, con el palpitar de tu sonrisa infantil.

Tu voz es etérea y volátil, con efectos etílicos en mi paladar. Al oírte cerca me embriago; al verte hablar sin olerte me desespero.. Eres mi peor adicción. Si fueras un cigarro, te afirmaría entre mis dedos, te encendería con la lengua y te fumaría hasta acabar. No te dejaría respirar, no te dejaría escapar.. Sólo si pudiera tenerte entre mis dedos.

Los escarabajitos rosados nos separan, un muro, un mar y el silencio inmenso que se cruza entre nosotros cada vez que nos miramos. Silencio perfecto al oírte parpadear, tratando de esconder los pensamientos impuros que te repletan la cabeza; silencio ensordecedor al oír tu piel palpitar sobre la mía, separados por la marea amarga del miedo.

A veces me pregunto si es que yo también tengo tres pares de patas -al igual que los rosados malvados-, que las uso como camisa de fuerza para contenerme, para controlarme cuando estoy a tu lado. Que si no las tuviera probablemente saltaría a tu regazo, cual gato mañoso, apoderándome de tus piernas para no dejarte caminar si no me llevas a tu lado.

Me rindo, me confieso camaleón enamorado. Me pintaré la piel del color que tu quieras, sólo si me prometes dejarte ser pintado. No perdamos la posibilidad de manejar esta ciudad, de iluminarla con tu piel, con tus ojos color miel..


viernes, 21 de mayo de 2010

O.o

Sí, sí.. Recuerdo bien que estoy demasiado ocupada "haciendo otras cosas" para escribir acá. La verdad es que con tooodo lo que he hecho últimamente, la opción más sabia hubiese sido encerrarme aquí y escribir hasta que se me pase un poco la locura y deje de mandarme tantas cagás.

No puedo decir que me arrepiento de los dolores de cabeza, la sed crónica, el olor a cantina de mi ropa y todos los sentimientos de arrepentimiento que me han rodeado estos días. No me arrepiento de no arrepenetirme, por el contrario, me gusta porque me siento menos presionada.. Pero a la vez no deja de pensar en qué tipo de consecuencias voy a tener que enfrentar en un futuro próximo o lejano, da lo mismo.

Cuándo voy a aprender a decir no? Cuándo mi cabecita va a actuar más rápido que mi cuerpo, para detenerme en el momento preciso? Repito, no me arrepiento, pero hoy tengo miedo y un poquito de pena, y es que no sé cómo voy a empezar esta semana -otra vez, la maldita típica rutina-y cómo chucha voy a terminar el semestre, pensando en que ahí se va a aligerar la carga de mis sufrimientos.

Ya estoy dudando y me siento media masoquista, me encanta sufrir y soy excelente metiéndome en problemas de todo tipo, para que hablar de mi no-habilidad para evitar situaciones complicadas que tienen poca solución. A veces yo misma me impresiono de mi locura, de mi falta de recato y moderación, de mi hambre de excesos; pensando que yo creía ser cuerda y ordenada.. Toda una señorita, JA!

La verdad es que mi teoría de que estaba como bestia enjaulada es completamente cierta y acertada. El problema es que no sé cuánto dura este síndrome ni si los síntomas pueden empeorar con el tiempo -lo cual es bastante preocupante-. No sé qué cresta va a pasar.. Y no sé si quiero saber!

domingo, 9 de mayo de 2010

el primer día

El día se iluminó cuando comenzó a sonar la canción favorita -bajo un cielo celeste completamente abierto- y un picaflor besaba a las flores, con aleteo de vendaval, desgarrador e imponente.

Interpretar los símbolos es una tarea difícil, sobretodo cuando estás tan expectante por el ansia de la revolución. Interpretar símbolos es difícil, cuando el pecho está exaltado, la respiración agitada a causa del amor. Recuerdo bien esa mirada perdida en un punto fijo, el parpadeo lento, intentando alargar los minutos con las pestañas.. La sonrisa inevitable, inescondible.

El primer día también puede ser el último; aquel donde comenzamos a creer y a sentir en las puntas de los dedos un cosquilleo que nos llama a hacer más, a creer en algo, en alguien. Y no hablo de dios, de religión ni de fe; es creer por creer, en las personas, en que mañana será otro día, con cielo abierto o cerrado da igual.

Cuando las semanas pasan tan rápidas, cuando las horas se van - a pesar de que no lo queramos- el tiempo parece ser lo único tangible dentro de tanta confusión. La canción, el beso, la mirada, una sonrisa.. Estallidos de luz, explosión de tiempo dentro de un espacio indescriptible, sólo entre tu y yo, incomprensibles para quien está al lado, para quien vive con miedo y restringe cada paso.

El primer día, ese donde comenzamos a vivir sin restricciones, exponiéndose a situaciones donde podamos enfrentar nuestros miedos, donde perdemos la cabeza por culpa de la adrenalina, haciendo cosas que siempre deseamos y que hasta ahora no habíamos podido hacer. Pararse frente a un abismo y dejarse caer, sin temor a las alturas ni a la caída.. Es el primer día, comienza a creer.

Cuántas personas mueren arrepentidas? Cuántos han hecho todo lo que desean? El miedo a la muerte seguramente proviene de la cobardía, del exceso de cautela, que finalmente los convierte en esclavos de sus propias cadenas. El hábito de vivir sin vivir, mirando siempre a ambos lados, asegurando siempre un paso atrás. No, hoy no.

El cielo está abierto, completamente, sólo para mi. Hoy no pienso en pasos atrás, hoy (el primer día después de cuatro semanas) sólo pienso en seguir adelante. Interpretar los símbolos es complicado, sobretodo cuando te distraes con el parpadeo lento y la respiración exaltada. Pero los símbolos están, allá afuera, esperando a ser descifrados a pesar de todas las distracciones, siempre están igual que yo, esperando a ser interpretada dentro de tantos distractores.

miércoles, 28 de abril de 2010

quiebre en medio de la noche

Sonrío, no de manera irónica, tampoco triste, sonrío sin ningún sentimiento oculto.. Qué mas podría hacer cuando me hablan de un tema que es tan lejano para mi; cuando me hablan de dios, cuando me hablan del matrimonio; de qué otra manera enfrento esos comentarios que sacan a flote la locura de la gente, pensando que las cosas de verdad pueden ser para siempre. Yo al menos en el camino voy encontrando respuestas, me atrevo a decir que en algo que creo es en la finitud de la cosas, que nada dura tanto como quisiéramos.. Un beso, una mirada, un cigarro, una sonrisa, una palabra, una canción, una chela.

Reabriendo antiguas heridas, tus ojos de limón y sal son lo único que me faltaba para quedar náufraga en medio del mar. Me siento sola, pero no de una mala manera, estoy sola porque es simplemente la verdad. No me duele.. Para ser sincera, lo estoy disfrutando. Las cosas son confusas, andan raras. Su mano palpitando sobre la mía; una mirada que me busca, tímida; una sonrisa más atrevida.. No lo puedo negar, lo disfruto. Naufragué, sí, una y otra vez más; pero quizá el tiempo me ha demostrado que salí de tierra segura para caer en una isla rodeada de cosas que aquí no puedo explicar, por temas de ética y moral.

No hago más que sonreír cuando veo un vestido de novia, la ilusión en los ojos de un maniquí, todo brillante, ella radiante.. Quién diría que después se convertirá en pura opacidad? La maldad de estas ilusiones no tiene límites, pero creo que va más allá la estupidez de quien las cree. La culpa no es sólo del que miente, sino también del que desea ser mentido. Yo ya no voy por ni uno de los dos, no quiero mentir ni que me mientan; difícil sí, pero al menos espero ser fiel a lo que yo creo.

Las cicatrices de una piel nueva me hablan, tratando de hacerme entender que aceptarse es más fácil de lo que uno cree, es simplemente tan fácil como lo quieres ver. Y yo, después de pensar que me había perdido en un mar de confusión, con la cabeza ardiendo de tantos problemas ahora me doy cuenta que permanezco igual, como si hubiese creado un escudo, como si siempre hubiese estado refugiada dentro de una crisálida, esperando el momento en que me diera permiso para volver a salir.

Dentro de el lenguaje corporal hay gestos que nos delatan, que nos dicen cuando una persona está tratando de controlarse, cuando sentimos atracción o más afinidad con ciertas personas, etc. Y pienso que me hubiese encantado tener un espejo frente a mi, para poder haberme visto, reprimiendo todo mi cuerpo, forzándome a mirar a otro lado o, simplemente, no mirar. Muchas personas me han dicho que soy cruel con mi cuerpo por todas las cicatrices que mantengo, pero no saben nada, no saben nada de lo que me puede haber estado pasando por dentro, con el grillete al tobillo, cargando un peso que no merecía cargar.

A veces en los lugares más increíbles una luz se enciende, algo hace clic y paro en seco. No, esto no puede seguir así. El vestido de novia se cae, y lo infinito se rompe, un quiebre en medio de la noche que, al igual que estas palabras, me vuela la cabeza. El ídolo ya no se venera más, y esperar -mi pasatiempo favorito- comienza a transformarse en impaciencia, en decir mierda! deja de perder el tiempo, y pienso que, como los milagros no existen, hay que comenzar a sembrar para luego cosechar. No podría decir que soy una mujercita fiel, he de sembrar por aquí y por allá y es que necesito mantenerme ocupada. Nadie dice que la siembra de sus frutos pero -vamos mujer!- al menos el proceso me motiva a seguir.

domingo, 25 de abril de 2010

reconstruyéndome

Es increíble como los amores se pueden transformar en obsesión
y como el tiempo te va nublando la visión.
Dejas que te pasen a llevar,
cedes, dentro de lo que puedes, por diversas razones
y todo comienza a ponerse peor.
Escuchas más música, te cambias de ropa,
dejas que te crezca el pelo y te vas quitando uno que otro piercing,
y, sin darte cuenta, tu esencia se va perdiendo,
empiezas a metamorfosear en pos del otro
y piensas que un espejo es lo que mejor define esta weá.
Te consumen los problemas y empiezan los dolores de cabeza,
te bajas de la micro, camino a tu casa, sin saber dónde cresta estás parado,
todo cambia, y tus ojos dejan de ver igual.

Estoy sentada frente a esta pantalla de mierda, escribiendo,
porque ahora es lo único que te mantiene ocupado,
limpiando la cabeza, estrujando ideas.
El humo rebota una y otra vez, se devuelve a mi nariz,
me cubre la cara con signo de interrogación
sin saber dónde chucha estoy sentada, vagando simultáneamente.
Empiezas a recorrer espacios físicos,
que te aprendiste de memoria a causa de la costumbre,
más de alguna vez me ha pasado que caminé para otro lado
olvidándome que ya no voy par allá..
Ahhh, el metro es lo peor.

Me siento en la cama, mi pieza chiquitita,
tapada en recuerdos, historias y anécdotas,
sin miedo a los recuerdos, sin temor a pensar que esto ya pasó,
ya fue..
Tomo una polera, la doblo, la guardo
y al abrir la puerta me doy cuenta que adentro está la media cagá.
Tengo que ordenar, pienso y me obligo a hacerlo,
hay que ordenar la ropa, los cuadernos, fotocopias y libros
pero por sobretodo hay que ordenar las ideas.
Tengo que abrirme la testa, la tapa de los sesos
y volver a poner todo en su lugar,
ponerlo en "modo Alicia" nuevamente para volver a caminar,
para dejar de pensar en los espejos, en otros ojos y en otros problemas,
al fin y al cabo, estoy sola, por mucho que me digan que no,
tengo que ponerme a trabajar, a reparar ideas y construir nuevos puentes.

Mal que mal esto me sirve, esto de estar sola digo yo,
para reencontrarme conmigo misma
este es mi nuevo estado de reconciliación,
de decirme que me amo y que me adoro tal cual soy.

jueves, 22 de abril de 2010

semáforos

Iba en la micro, sentada y mirando hacia afuera pero en mi propio mundo. La micro se detuvo, la luz roja del semáforo se disparó frente a mis ojos y los vendedores ambulantes empezaron a caminar entre los autos, como una marea de ofertas, juntos sorteando obstáculos.

No me puedes pedir ahora que tenga valores, después que me crié entre el odio, no me digas que me controle, porque la rabia que llevo dentro, durante tantos años, a estas alturas ya me está consumiendo.

Hoy fue un día terrible, y lo único que pedía era un hombro gentil para poder llorar tranquila, para poder rajarme llorando; lo único que pedía era un abrazo misericordioso y casi milagroso, que me lograra hacer olvidar.. Pero no. Hoy todo empezó y terminará mal.

No me pidas que saque a relucir mis valores, no me pidas que mantenga las esperanzas. No ahora, por favor no. Creo que ya llegué a una edad donde no me puedo mentir a mi misma, donde no puedo guardar esperanzas ni ser cortés sólo porque así debería ser, porque es lo políticamente correcto.

La vida no es así, no es correcta, y si lo fuera, probablemente sería demasiado aburrida. He pasado tantos años tratando de aprender a conocerme y saber lo que es mejor para mi; llevo años enteros pensando que la vida es muy corta y que hay tanto por hacer, pensando que hay que aprovechar cada minuto al máximo.. Y ahora me doy cuenta que es imposible, que intentar hacer todo lo que puedo en un año sería un desgaste inmenso, que no es posible, no es posible..

Tampoco es posible sacarme la amargura que llevo aquí dentro y el rencor que va creciendo con los años. Es imposible dejar de perder horas pensando en ti, de perder horas pensando en lo que podría ser sin hacer nada. Me parece que soy lo suficientemente vieja para saber que la vida es triste y que lo peor que puedo hacer es mantener vivas las esperanzas y tu recuerdo.

No hago más. Me rindo. Tengo un semáforo frente a mi, imposible, no puedo seguir.

domingo, 18 de abril de 2010

lonely sunday

Escuchando The Exploited recién me vengo a dar cuenta de toda la rabia que siento dentro de mi. Impotencia. Esta semana ha sido un proceso lento y doloroso, donde los segundos que corren me pesan demasiado en los pies. Se me ha hecho eterno. Y no me atrevería a decir que "tratar" de superarlo ha sido mejor o peor, hablar del problema podrá ayudar para aceptarlo -ahora lo estoy aceptando, porque con el poco tiempo que tengo no puedo pensar de verdad- pero no sé si esta terapia me ha ayudado a arrepentirme o a creer que lo hice bien.

He estado rodeada de gente, de personas que me quieren con el corazón, otras con la cabeza y el resto con otras partes del cuerpo -jajaja-, pero aun así me siento sola, hay una parte de mi que me hace falta; sin embargo, mirando para atrás, podría decir que recuperé mucho de lo que había perdido durante el último tiempo. Así voy perdiendo algo para recuperar una parte de lo que solía ser.

Afuera se ven las casas grises, está nublado y hace frío. Me estoy cagando de frío, porque no me quiero abrigar, necesito volver a sentir este frío porque lo conozco bien, porque sé que ya he estado aquí muchas veces antes, con tiempos y espacios distintos, pero aquí, dentro mio, es el mismo lugar. El olor a soledad me envuelve pero todavía no me ha controlado , lo tengo a raya, esperando en el umbral de mi puerta.

El humo del cigarro se me escapa por la nariz, el humo me sigue nublando la visión y me estoy quedando media sorda de tanto escuchar liar, liar, liar.. Me pregunto si la mentirosa soy yo, si por evitar -o por un miedo incontrolable- que las cosas se fueran hacia abajo cada día más, me terminé mintiendo y autoconvenciendo que esto es lo mejor. En estos preciso minutos no dudo, pero tengo miedo a que un día sí me llegue el arrepentimiento. No me ha controlado la soledad, porque el miedo ha ocupado cada espacio de mi ser.

Hay un millón de dudas, preguntas sin responder, dentro de mi cabecita -que ahora desearía fuese más inocente-, no sé si el papel de pitonisa me sienta, pero algo me decía que el futuro necesitaba algo distinto antes de que fuera muy tarde. Tarde para qué, se preguntarán algunos; yo sé por qué lo hice, y en este ámbito no dejo a nadie opinar.Dentro de mi cabeza y dentro de mi corazón sí están las respuestas, al menos a esas preguntas del presente, del futuro que nadie me pregunte, no sirvo para pitonisa.

Por ahora necesito escuchar algo que me calme, algo o alguien me contenga, que me distraiga, que me obligue sacar la mierda a flote, cosa de que me espante de una vez y para siempre. No quiero volver atrás, por hoy no quiero dar un paso atrás. No necesito desnudarme frente a alguien, porque ya me siento así, desnuda y vacía, crucificada en el miedo, coronada de tristeza y desolación. En estos momentos pienso que me gustaría volver unos cuantos años el tiempo atrás para prohibirme cometer estupideces.

Al fin y al cabo, no siento rabia.. O quizá la siento, pero sólo conmigo. No le guardo rencor a cualquiera de todas las personas que me ha partido el corazón, si la verdad, simplemente, es que la única culpable de hacerme sufrir soy yo y mi estupidez.

jueves, 15 de abril de 2010

infinito -en constante edición-

El mundo se detiene,
la tierra se detiene.
Las hormigas dejan de correr
y los escarabajitos de escarbar.
Mientras tanto yo voy comiendo sandias,
tropezando una y otra vez con sus pepas.
Las arañas se rien, se burlan de mi,
mientras que con sus ocho patas,
tuertas de envidia,
tejen marañas para que vuelva a caer.
Sin darme cuenta, caigo.
Voy de cabeza en un agujero,
la gran boca de una serpiente
que de un minuto para otro
me quiso tragar.

La verdad es que no entiendo,
no los entiendo,
por qué todos intentan verme llorar?
Las risitas se oyen a mis espaldas
y la ausencia de tu voz
es el eterno eco que oigo desde el más allá.
La ausencia de tu cuerpo,
de todo tu cuerpo, es lo que me consume.
Y el humo de este cigarro no hace más
que nublarme, enceguecerme de amor.
Los misterios de tu canto son indescifrables.
Y al ver a los camaleones amarse
con las colas amarradas y los ojos desorbitados,
me pierdo y vuelvo a caer.
Todo parece tan confuso cuando tu estas lejos.
Porque con una palabra me conquistas
y sin ellas me partes el corazón.

Sinceramente no entiendo y realmente siento
que la única posibilidad para perdonarte,
para perdonar la ausencia de tu cuerpo, es tu muerte.
Las luces se comienzan a apagar,
los sonidos empiezan a brillar de manera estruendosa,
y no me importa perderme entre humos etílicos,
entre vicios que me consumen y el olor a albahaca;
haría cualquier cosa sólo para sacarte de mi cabeza,
perderme en otros brazos con los ojos cerrados
sin poder dejar de sentir tu olor a cada paso que doy
a cada lugar que voy sin tus ojos, pero pegado a mi nariz.
Me haces falta en el aire, entre mis manos
que duelen tanto por estar vacías, sin ti.
Tengo tanto para ofrecerte, entre líneas saladas y coloridas,
musicalizadas con mis aullidos de dolor por culpa de tu ausencia.

miércoles, 7 de abril de 2010

decepciones y desilusiones

Entre desengaños y la pérdida de esperanzas. Ahí estoy.

No sé si es porque ando más sensible e irritable, pero últimamente siento que las personas son más y más decepcionantes.

Después de ver que tanta gente te da la espalda cuando buscas su ayuda, es fácil entender por qué me aferro a quien siempre está junto a mi, en las buenas y en las malas.

No sé si todas las personas sienten la misma necesidad de sentirse apoyados SIEMPRE, pero para mi es casi vital. Si me falta esa persona incondicional me voy a la chucha.

No sé si es por un tema de aceptación que me vuelvo loca cuando no tengo a las personas que necesito a mi lado, ahí. Y digo aceptación porque me imagino que si no vienen cuando yo se los pido es porque no les intereso, y si no les intereso es porque no estoy dentro de las personas que ellos consideran importantes.. No?

Estoy siendo muy malcriada? Es culpa mia que desde pendeja siempre quise a quien no podía tener.. A quien no le correspondía ocupar ese lugar en mi vida. Y ahora que lo repienso, entiendo que siempre he llorado amores no correspondidos.. Y quizá de ahí viene mi manía.

El punto es que no sé si estoy siendo muy exigente o de verdad el compromiso con los amigos ya pasó de moda.. O puede ser que yo demande demasiaaada atención?

Sea como sea, no soy feliz.. Siento un inmenso vacío en todo mi cuerpo y no hay nadie hasta el momento que lo logre cubrir.

No es mi culpa que aún no logre superar los dolores de mi niñez, no es mi culpa sentirme tan sola como me siento ahora, no es mi culpa pedir que te quedes conmigo porque de verdad siento que te necesito.. Porque en pedir no hay engaño!

Ahora eres tu quien elige.

jueves, 1 de abril de 2010

Jueves Santo

De a poco se empieza a sentir el vacío
que ocupó tu cuerpo durante largos meses..
Las lágrimas son inevitables..
El dolor también.

Pero tu dices que no te importa,
entonces por qué tendría que importarme a mi?
No estoy buscando culpables, de ninguna manera,
porque honestamente no sé quién consumió a quién.

Los días pasarán largos mientras el dolor avanza,
no va a detenerse por mucho tiempo, seguramente.
Volveré a mi soledad abandonada, triste,
después de tantos días compartiendo el mismo aire.

Me niego a decir que perdí mi tiempo, rotundamente,
no tengo las fuerzas que tu tienes,
soy demasiado cobarde
para escupirte en la cara..

De aquí en adelante no sé qué viene
y, sinceramente, no me interesa.
El vacío me consume como una hojita
abrazada al frío de tu ausencia..

No quiero nada.




lunes, 22 de marzo de 2010

2010

Quizá por ser kiltra, me encontré escarbando entre un montón de basura, entre palabras añejas, frágiles promesas e ilusiones viejas distinguí tu nombre..

Tu nombre, que parece ser tan pequeño, manoseado y tan besado fue para mi una explosión de tristeza que me hizo ver con cuántas ganas me aferro al pasado. Tu nombre me inundó los ojos de lágrimas, simplemente me partió el corazón. Sentí en mi espalda el peso de los años, los hombros ajados,
tan fuerte que va el sol..

Caminando entre recuerdos, definitivamente no me acuerdo cuál fue el dichoso día en que comencé a dejarme llevar así, por tu aroma, por tu andar; intentando ahora arriesgar todos los árboles que he plantado hasta hoy, sólo por pasar un minuto junto a ti,
tantas raíces echaste en mi..

Te juro por nuestros pasos juntos que he tenido en mis manos el agua más pura que se te pueda imaginar, sin embargo no cambio nada, lo entrego todo, sólo por beber en tus ojos, bañarme en tu pecho, ahogarme en tu mar,
tan desgarrador es el oleaje de tu andar..

Te maldigo una y mil veces, por escribirle palabras a ella.. Hombre! Qué sentí que me hundía en el más amargo de los llantos mientras te leía para ella, sintiendo tu voz en mis oidos, vibrando dentro de mis pupilas, me destrozaste entera cuando te oi para ella..

Mis manos se arrugan y se enmohecen mientras te espero..

Sigo arraigada al pasado, a ti, mi pasado; estoica como un árbol anclado en medio de tu corazón mojado, que al parecer mis lagrimas han secado todo el amor que en tu corazón existía para mi.


Si algún día me hubieses dicho lo que una mísera vez escribiste -y no te atreviste a decirme-..
Si bajo el sol que va tan pesado me hubieses recitado todo lo que a ella le cantaste..
Si alguna vez con tus manos adormecidas me hubieses mirado..
Si alguna vez con tu voz, tu voz, tu voz..

El lamento de los años no cesa nunca, el sonido de tu voz lo avivo con trozos de débil recuerdo, el color de tus ojos lo sueño a cada momento.. Siempre aquí.

Algún día llorarás tu por mi?