viernes, 13 de febrero de 2009

.estrellas.

Ella caminó bajo un cielo lleno de estrellas, se preguntó, un millón de veces, por qué no encontraba las palabras que solía reventarle los dientes por su impaciencia.
Una lluvia fina comenzó a bajar lentamente, le cayó en la cara, sobre los brazos decubiertos y, de a poco, fue fundiendose con ella en dulce juego.
Por un momento sintió que subía por la lluvia que caía. Se sintió eterna, dipersa en mil cristales que explotaban en incandescente luz.
Sintió que caía dentro de cada gota de agua. Insignificante y repetida. Tan común como cualquier otra, resbalándose en los brazos de alguna persona, cual parásito.
De un momento a otro no se sintió más. Sus pensamientos, sus sueños se destruyeron y por fin comprendió que lo mejor era aceptar la verdad.
Él se había ido, y para no volver nunca más. Derramar todas las lágrimas mientras le alcanzara la vida no lo haría vover. Tratando de encontrar en la lluvia su antiguo aroma y sus caricias era sólo tiempo perdido...
Cruel realidad.

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