Sonrío, no de manera irónica, tampoco triste, sonrío sin ningún sentimiento oculto.. Qué mas podría hacer cuando me hablan de un tema que es tan lejano para mi; cuando me hablan de dios, cuando me hablan del matrimonio; de qué otra manera enfrento esos comentarios que sacan a flote la locura de la gente, pensando que las cosas de verdad pueden ser para siempre. Yo al menos en el camino voy encontrando respuestas, me atrevo a decir que en algo que creo es en la finitud de la cosas, que nada dura tanto como quisiéramos.. Un beso, una mirada, un cigarro, una sonrisa, una palabra, una canción, una chela.
Reabriendo antiguas heridas, tus ojos de limón y sal son lo único que me faltaba para quedar náufraga en medio del mar. Me siento sola, pero no de una mala manera, estoy sola porque es simplemente la verdad. No me duele.. Para ser sincera, lo estoy disfrutando. Las cosas son confusas, andan raras. Su mano palpitando sobre la mía; una mirada que me busca, tímida; una sonrisa más atrevida.. No lo puedo negar, lo disfruto. Naufragué, sí, una y otra vez más; pero quizá el tiempo me ha demostrado que salí de tierra segura para caer en una isla rodeada de cosas que aquí no puedo explicar, por temas de ética y moral.
No hago más que sonreír cuando veo un vestido de novia, la ilusión en los ojos de un maniquí, todo brillante, ella radiante.. Quién diría que después se convertirá en pura opacidad? La maldad de estas ilusiones no tiene límites, pero creo que va más allá la estupidez de quien las cree. La culpa no es sólo del que miente, sino también del que desea ser mentido. Yo ya no voy por ni uno de los dos, no quiero mentir ni que me mientan; difícil sí, pero al menos espero ser fiel a lo que yo creo.
Las cicatrices de una piel nueva me hablan, tratando de hacerme entender que aceptarse es más fácil de lo que uno cree, es simplemente tan fácil como lo quieres ver. Y yo, después de pensar que me había perdido en un mar de confusión, con la cabeza ardiendo de tantos problemas ahora me doy cuenta que permanezco igual, como si hubiese creado un escudo, como si siempre hubiese estado refugiada dentro de una crisálida, esperando el momento en que me diera permiso para volver a salir.
Dentro de el lenguaje corporal hay gestos que nos delatan, que nos dicen cuando una persona está tratando de controlarse, cuando sentimos atracción o más afinidad con ciertas personas, etc. Y pienso que me hubiese encantado tener un espejo frente a mi, para poder haberme visto, reprimiendo todo mi cuerpo, forzándome a mirar a otro lado o, simplemente, no mirar. Muchas personas me han dicho que soy cruel con mi cuerpo por todas las cicatrices que mantengo, pero no saben nada, no saben nada de lo que me puede haber estado pasando por dentro, con el grillete al tobillo, cargando un peso que no merecía cargar.
A veces en los lugares más increíbles una luz se enciende, algo hace clic y paro en seco. No, esto no puede seguir así. El vestido de novia se cae, y lo infinito se rompe, un quiebre en medio de la noche que, al igual que estas palabras, me vuela la cabeza. El ídolo ya no se venera más, y esperar -mi pasatiempo favorito- comienza a transformarse en impaciencia, en decir mierda! deja de perder el tiempo, y pienso que, como los milagros no existen, hay que comenzar a sembrar para luego cosechar. No podría decir que soy una mujercita fiel, he de sembrar por aquí y por allá y es que necesito mantenerme ocupada. Nadie dice que la siembra de sus frutos pero -vamos mujer!- al menos el proceso me motiva a seguir.
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