miércoles, 16 de diciembre de 2009

alice II /2007/

Alicia llegó a bosque, y no sabía hacia dónde ir.

Estaba confundida, muy confundida. Lo peor es que todos los caminos que ella veía posibles para seguir se comenzaban a borrar de un minuto a otro y ella se volvía a perder antes de terminar de perderse. Un camino a la izquierda, otro a la derecha. Y se borraban. Y se unían con otros que se cruzaban y seguían paralelos.

Alicia extrañaba estar en casa. Ya no le gustaba este mundo de ensueño, que las primeras veces la maravilló pero a estas alturas ya la estaba aburriendo. Se sentía sola, fuera de lugar, quería a su hermana, quería a Diana. Se sentó en el suelo y comenzó a llorar en silencio.

Así pasaron las horas en el reloj grande que tenía sobre su cabeza: ella escuchaba los minutos pasar pero sentía que el tiempo se quedaba pegado. Pensó que quedarse sentada ahí era la mejor solución a sus problemas, a sus miedos y a su vulnerabilidad.

No sabía -y nunca se imaginó- que era ahí donde el Gato de Cheshire la encontraría o ella lo encontraría a él..

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