martes, 29 de diciembre de 2009

música /2007/

Le corría la música por los dedos y se le devolvía hasta los codos porque no encontraba lugar para escapar.

Estallaba a veces en su cabeza y otras se le escapaba por la boca.

Mientras dormía le obligaba a mover los ojos y a seguir la melodía con los dedos de los pies. En las mañanas le hacía temblar las piernas y lo hacía vibrar de pasión al atardecer.

Era su amante, lo complacía en todo lo que él quisiera mientras que la oía quejarse, gemir y gritar de placer.

Era su pareja, lo acompañó en todos lo momentos más importantes de su vida. A veces más dulce, sarcástica, compleja o anestésica. Aliviaba el dolor y enfatizaba la alegría.

Desde el día en que lo engendraron hasta el día de su muerte amó la música, desde un día de invierno hasta del verano un atardecer

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