martes, 29 de diciembre de 2009

bloody love /2007/

Y la pena le empezó a ahogar el corazón. Se le llenaron los ojos de lágrimas y no quiso preocuparse de lo que se tenía que preocupar. Pensó que en esos momentos sería bueno tener un cigarro quemándose entre los labios, pero no lo tenía y sabía que cuando la angustia empieza a consumir es necesario recurrir a los vicios.

No encontró nada mejor que un clavo oxidado en el patio, mientras pensaba en cómo desahogarse. Y el clavo con un poco de filo era el arma perfecta para asesinar su tristeza. Y le sacó filo y lo clavó sin dudar un segundo en su brazo. Sabía que el corte más efectivo es uno no muy largo pero profundo.. Y así lo hizo varias veces.

Vio la sangre brillar bajo los últimos rayos del sol y sentía como al fin podía respirar. Los pulmones se hincharon de aire y con los ojos secos, ahora podía mirar sin temor. El ardor de las 11 heridas la reconfortaba y le hacían creer que las cosas podían mejorar.

Sólo fue necesaria una venda para cubrir lo que había hecho y al otro día no llamar la atención o evitar la impresión de los que no entienden. La sangre se desestancó dentro de sus venas y siguió corriendo libre, para seguir sobreviviendo.

Volvió en sí. Abrió los ojos y parpadeó varias veces por culpa de la luz. Oyó un ruido afuera de la casa y afuera vio a sus pies un kiltro mirándola. Lo miró, lo dejó entrar a la casa y lo alimentó. Sí, el día continuaba, lo malo se podía dejar atrás y volver a comenzar todo de cero con un príncipe azul recogido de la calle.

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