martes, 29 de diciembre de 2009

y /2007/

Y trato de sacar una mano a la superficie, trato de gritar, pero es imposible gritar bajo el agua si estás ahogada.

Ya ni siquiera pido su compañía, creo que queda más que claro que debo aprender a vivir sin ella, pero es difícil aceptar la pérdida de un ser que amabas. Es difícil, me dijo esa estrella.

Y esto es como que hubieses muerto, y yo, frente a tu tumba, me quedé con el ramo de rosas blancas y un montón de sueños en mi cabeza, y te digo que ahora el doble de los problemas es lo que pesa.

Yo, personalmente, te quiero de vuelta, pero cómo hacerlo si yo misma te maté, entre crueldad y frivolidad, también un poco de inmadurez. Quisiera dejarte atrás, quisiera por fin enterrarte y poder olvidarte como se olvidan del cementerio todos los muertos.

Y no te das cuenta que si no te olvido yo soy la que me transformo en fantasma, es mi alma vana la que divaga con horizonte perdido y el corazón partido.

Ya a esta hora se acercan las arañas y con los cuatro pares de patas comienzan a hacer ruido. Ella susurran que el mejor remedio es el olvido de este puto y mal amor. Qué más quisiera yo, que dejarte en una telaraña, que ahogarte con mis propias marañas, esas que un día inventé.

Y me gustaría decirte de corazón que lo que te estás haciendo no es bueno, que lo que respiras es veneno, ese que te amarga la razón. Déjame a mí con esta desazón que es lo que generas tu, mi amor perdido, y te apuesto que es más sano esto, que taparte los ojos y el corazón.

Ya amor, puedo decirte así, que no me confunde más de lo que me duele; que no quieres que te lo diga porque tengo claro que no es así; sí, sé que no eres mi amor, sí, ya sé que no eres mía.. Pero en qué cresta te daña esta fantasía, más de lo que a mi me daña tu verdad!?

Yo podría prometer, yo podría jurar, yo podría decirte que te amaría hasta el final. Vida de mi vida, el sabor del alma mía, déjame decirte esta vez que te calles, guarda silencio tras la sonrisa irónica, guardate la carta lacónica que te proteje el corazón.. Qué más da perder otra vez la razón, si podés creer en mí, corazón?!

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