La mamá le estaba gritando desde hace media hora que se levantara, pero él seguía ahí, acostado en su cama y con la puerta de su pieza cerrada con llave.
La cama estaba pegada a la pared de la ventana y si él se quedaba acostado, como a las 11 de la mañana podía ver el sol cuando le iluminaba el rostro. Los días de semana lamentaba no estar en su casa a esa hora, porque tenía clases. Hoy tampoco podría ver el sol, porque el invierno comenzaba y todo cambiaba de lugar.
Se levantó pasadas las 12, con pocas ganas. Cuando fue buscar la polera amarilla no la encontró en su lugar. Recorrió extrañado la pieza, abajo de la cama, detrás de un mueble, nada. La polera no la encontró, se puso otra.
Bajó las escaleras y el desayuno tampoco estaba. Decidió esperar hasta el almuerzo entonces. Fue a ver que encontraba en la televisión y no encontró nada. Llamó a un par de amigos, pero andaban visitando a alguien en el cementerio. También le extrañó porque, que él supiera, nadie había muerto.
Subió a su pieza. La cama estaba hecha. Se acostó en ella pensando que la mamá había subido mientras él llamaba a los amigos. Quería un poco de paz, pero no la encontraba. Se dio vuelta una dos y tres veces. Nada. La paz no estaba. Miró al cielo y el sol le alumbraba. Se despejó de un minuto a otro. Suele pasar en invierno.. ??
Buscó el celular, no estaba. Buscó las zapatillas negras, no estaban. Buscó el libro de filosofía, la mochila no estaba. Llamó al perro, el perro no llegó; no lo escuchó porque aullaba. Estará triste, tendrá pulgas, lo atropellaron.. Lo atropellaron!!
Corrió al patio. El perro lloraba. Lloraba sobre la mochila que él anduvo buscando con el libro de filosofía. Se acercó pero el perro no reaccionó. De pronto salió la mamá y el perro se calló. A la madre le corrieron un par de lágrimas por las mejillas y luego se entró.
Él quedó atónito pero nada preguntó. Salió de la casa. Caminó unas cuadras. Alguien iba con flores hacia su casa. Se devolvió. Era una tía. Entró detrás de ella cuando la mamá abrió la puerta.
-Ayudándola a sentir, cuñada mía- dijo la tía y él se extraño. -Aquí dicen que van a descubrir cómo murió realmente Ricardito- dijo ella, abrazó a la cuñada y el se horrorizó cuando vio en la portada del diario a un joven con polera amarilla y zapatillas negras que era idéntico a él.
martes, 29 de diciembre de 2009
x_x /2007/
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