Bravo, bravito compró un perrito. A Bravo, bravito le gustaban los perritos. Bravo, bravito era un niño de ocho años y a Bravo, bravito le gustaban mucho los perritos.
Un día Bravo, bravito había sacado a pasear al perrito y cuando volivó a casa encontró a su padre teniendo sexo con la vecina. Bravo, bravito ya sabía lo que era el sexo, pero él pensaba que sólo se podía tener entre "papás". Bravo, bravito vio a su padre varias veces haciendo lo mismo, con su mamita, con su vecina y hasta con una tía. Entonces se le ocurrió preguntarle a su papá porque él hacía algo que no era normal.
Su padre le respondió que a veces hay cosas que no son buenas, pero tampoco son del todo malas. Le explicó que a veces hay un camino recto para llegar a la cima de la montaña, pero que también podía encontrarse con un camino en zig zag, y que este podía ser mucho más entretenido, a pesar de que era más difícil ir por él.
Bravo, bravito creció y siempre creyó con todo el corazón la enseñanza que le dio su padre. Siempre pensó que su padre era muy sabio y lo confirmó cuando encontró a su madre besando a unos de los amigos de Bravo, bravito; también cuando encotró a su hermano azotando a su novia e incluso cuando siguió encontrando su mismo padre con tres mujeres en la misma pieza, y eso si que se veía difícil!
En fin, Bravo, bravito creció y siempre se preocupó de verse lindo, de verse bien. Bravo, bravito comenzó a pololear con una niña y luego de 5 meses se dio cuenta que le gustaba su mejor amigo. Entonces Bravo, bravito decidió besar a su amigo y en ese momento se dio cuenta que el camino en zig zag era de verdad entretenido. Terminó con su polola, diciéndole la verdad; la polola lloró pero con el tiempo lo entendió.
Bravo, bravito seguía pensando que su padre era un hombre muy inteligente y que mucho le había ayudado cuando le hizo comprender lo del camino recto y lo del camino zig zag. Por eso mismo, Bravo, bravito no entendió cuando le contó a su padre que a él no le gustaban los niñas y que prefería a los niños porque era más divertido, al igual que el camino zig zag; y su padre se enojó tanto tanto que le prohibió la entrada a su casa.
Bravo, bravito lloró mucho. Bravo, bravito ya no tenía hogar. Y fue entonces cuando su pololo le dijo que se fueran a vivir juntos y Bravo, bravito fue más feliz que nunca, hasta que murió. Entonces Bravo, bravito se dio cuenta que su padre no había sido malo, sólo lo puso en otro camino ziga zag, que era más difícil de verdad, pero finalmente era el camino que lo logró hacer feliz.
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