miércoles, 16 de diciembre de 2009

kiltra /2007/

Soy una perra mal habida, mantenida y mal cogida, por qué no..

Del resfrío sólo quedan los recuerdos, pero mi cara de kiltra envenenada se mantiene en el inconsciente colectivo de todos los que me conocen.

Nadie me apunta con el dedo, pero todos hablan a mis espaldas. Yo me pregunto si es por miedo a alguna mordida inocente que nadie me ladra en la cara.

Kiltra desesperada, en estos minutos es cuando me siento viva, cuando la sangre me corre entre los dientes, haciéndome yo misma las heridas. En estos momentos es cuando siento que nazco, entre la pena, el dolor, la desolación, el rencor, la soledad, el odio y la ira.

Perra mortal, me dejé seducir por el placer de los pecados capitales. Me dejé llevar, entre la corriente de una multitud extasiada, y así caí y así me perdí. De divino ya no me queda nada.

Soy una kiltra suelta en este mundo cruel. Aprendí a pelear por un poco de comida y a aullar por lo que quería. Me revolqué en el barro sólo para provocar lástima, para ver si sentían pena por mí y así al fin me escuchaban.

Soy una perra sucia, que traiciona por la espalda y en el momento menos esperado. Kiltra mal nacida. Soy una pobre perra y poco me queda de inocente, que sabe que no es tan malo morder la mano de quien te alimentó y también que es bueno pagar con la misma moneda.

Busco en la calle las migas de la gente linda. No soy algo distinto de lo que desprecio. Sí, soy una kiltra de manchas moradas, igual que todas las otras, perdí la esencia, perdí lo que me hacía especial, soy una perra cualquiera y lo único que tengo de anormal es la bruta esperanza que me queda.

Soy una perra malcriada, que se acostumbró a tener todo lo que quería, cuando quería y cómo quería. Soy una kiltra malagradecida. Soy una pobre desgraciada que ahora llora porque no tiene nada, porque lo perdió todo, sí, entre apuestas, mentiras y falsas alarmas.

Soy una kiltra molesta y molestosa, con mis pulgas hago las mordeduras aún más venenosas. Soy el dolor de tus yagas y el lamento eterno de un animal herido. Soy perpetuamente infinita, podridamente persistente, malditamente perseverante. Soy el aliento del perro que no se cansa, las patas ágiles del que corre tras un auto. El ladrido del kiltro enojado, que no se da por vencido hasta estar a punto de perder la vida. Soy la fuerza de una fierecilla con la vida bien recorrida bajo las garras, con la sangre propia y la de otros sobre las papilas gustativas.

Por mis venas no corre sangre azul, por mis venas corre la sangre del pueblo; oye el clamor podrido, el gemido que no avanza, intangible bajo la oscuridad. Soy maldita, estoy maldita, y sólo haré de mi vida lo que yo quiera hacer. Soy fuerte, soy gigante, poderosa e incansable. No te pongas en mi camino, que no dudaré en sacarte. Quiero muerte, quiero sangre, (te) quiero ver sufrir y de nuevo humillarte.

Soy una perra sucia que no tiene nada más que hacer, una kiltra envenenada que sólo está esperando a morir

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