Alicia era mágica, sin duda alguna. Y se paseaba de lugar en lugar dentro del país de las mil y un maravillas mientras practicaba las posiciones del kamasutra con el Conejo Blanco o la Reina de Corazones e incluso, cuando andaba de ánimo, las practicaba con los dos a la vez.
Alicia siempre tarareaba una canción lujuriosa, de sus labios rojos se le despegaban las notas y el ritmo, y con su lengua etílica pronunciaba palabras arrastradamente orgásmicas para el deleite de quien tuviese la oportunidad de escucharla.
Alicia era drogadicta. Alicia se iba a inyectar heroína con el Señor Oruga sobre las hojas de un árbol y después, cuando estaban lo suficientemente stoned se iban a bailar al Jardín de la Flores, entremedio de Rosas, Camelias, Orquídeas y Violetas; todas hermosas, vanidosas y únicas. Todas lesbianas, todas apasionadas, exóticas y alucinógenas.
Alicia era la más única sin embargo. Dentro de toda esta flora, fauna y demases, Alicia sobresalía con su traje de látex celeste, sus uñas a medio pintar de negro y sus ojos morados de tanto gritar de placer. Alicia, cuando estaba aburrida de las excentricidades del extraño país de las mil y una maravillas, daba un latigazo y volvía casa.
Alicia, ya estando en casa, no sabía hablar de sexo, drogas, ni nada similarmente distorsionado. Vovía a ser la dulce niña de 19 años, inocente e ingenua de nacimiento y hasta la muerte.
1 comentario:
http://www.youtube.com/watch?v=XgR1LEjsMu8
Saludos =)
Aspasia
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